Y salió corriendo cuando lo supo,
se revolcó en el suelo un par de veces,
después de suspirar volvió la mirada,
y ahi estaba aquel recuerdo,
mientras sollozaba cogió con prisa la pluma
y la clavó junto a su tumba.
Le tomó tiempo renunciar a su miseria,
hasta que acabó con el árido destino,
mientras sudaba miel y sangre,
puso fin a lo que había empezado.
Se recostó entre piedras y mentiras,
mientras escuchaba aquella voz de siniestros,
gritaban por él, pero se aseguro de vender su alma a buen precio,
esquivó sus ideales entre los árboles
que claudicaban sus inmaculados principios.
Después de desperdiciar aquel escuálido amanecer
la miró y le clavo el puñal con indiferencia,
mientras gemía sabores inefables.
Terminó de marchitar en el lodo,
no sin antes creer en la felicidad.
domingo
sábado
Autopoiesis
Pensé que alcanzaría sus alas
en cuanto subí aquella escalera de cenizas
que abrían camino a cándidos vagabundos
Corrieron los ácidos colores detrás del miedo
y en un asiento renuncié a la desdicha que me aprisionaba.
Vestido con trapos misceláneos y sublimes
escapé por el túnel,
cansado de vivir lo mismo.
Divisé una frágil mujer,
parecía perpleja
intenté coger su mano,
pero desatendió con un esbozo
balbuceando apatía.
Caí resignado,
con la cara hundida en vastos prados
apresuré a enarbolarme
pero yacía inerme.
Magullado y a contratiempo
cogí mi atavío
principiando mi dicha
ante aquel esquiva efeméride.
en cuanto subí aquella escalera de cenizas
que abrían camino a cándidos vagabundos
Corrieron los ácidos colores detrás del miedo
y en un asiento renuncié a la desdicha que me aprisionaba.
Vestido con trapos misceláneos y sublimes
escapé por el túnel,
cansado de vivir lo mismo.
Divisé una frágil mujer,
parecía perpleja
intenté coger su mano,
pero desatendió con un esbozo
balbuceando apatía.
Caí resignado,
con la cara hundida en vastos prados
apresuré a enarbolarme
pero yacía inerme.
Magullado y a contratiempo
cogí mi atavío
principiando mi dicha
ante aquel esquiva efeméride.
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